|
Introducción
La complejidad propia de la vida social y las relaciones humanas
suele generar obstáculos en el desarrollo de las actividades de los
sujetos y el logro de sus objetivos.
Enfrentamos el siglo XXI en un vertiginoso proceso de transformación
marcado por crisis de dimensiones internacionales y nacionales que
impactan a los sujetos en sus inserciones sociales y en sus marcos
referenciales planteándoles nuevas exigencias. Jerarquizaríamos
entre ellas una mayor eficacia e instrumentación en el aprendizaje,
en particular en el despliegue de aptitudes y actitudes que hacen al
trabajo colectivo, el pensamiento autónomo y la gestación de nuevos
recursos y modelos de relación y tarea. Crece día a día el
conocimiento social de la importancia de las relaciones
interpersonales en los procesos de crecimiento en lo comunitario y
en el logro de la eficacia en las organizaciones.
Se destaca simultáneamente como idea innovadora la promoción del
desarrollo de los sujetos y el mejoramiento de la calidad de vida.
Todo esto íntimamente vinculado a las características de los
vínculos interpersonales, de las formas de organización social, a la
relación de los sujetos en sus grupos de pertenencia, familia,
trabajo, espacios comunitarios, etc.
•
¿Qué es la
Psicología Social?
•
Antecedentes históricos de la Psicología Social
•
¿Cómo son las Escuela de Psicología Social Pichonianas hoy?
•
La Psicología Social en Rosario
•
¿Por qué estudiar Psicología Social?
¿Qué es la
Psicología Social?
La Psicología Social que postulamos indaga la relación que existe
entre estructura social y configuración del mundo interno del
individuo. Es decir, que analiza la relación entre el individuo y la
sociedad.
Al preguntarse sobre la constitución del sujeto, va a descubrir que
todos nosotros, como seres humanos, somos gestados y producidos por
las relaciones sociales en que vivimos. Pichon Riviere (fundador de
esta corriente de pensamiento en la Argentina) escribió: “Para
nosotros el individuo humano es un ser de necesidades que solo se
satisfacen socialmente, en relaciones que lo determinan. El sujeto
no es solo un sujeto relacionado, es un sujeto producido. No hay
nada en el que no sea la resultante de la interacción entre
individuos, grupos y clases.”
A su vez, somos también actores y protagonistas de los procesos
sociales, institucionales y vinculares. Va a decir Ana P. de Quiroga
(discípula de Pichon Riviere y continuadora de su pensamiento en la
actualidad) “Este carácter de productor de su propia vida material
lo define, entonces, como sujeto de la historia, creador del orden
social y del universo simbólico que es su escenario, el que a su vez
lo alberga y constituye”.
Por lo tanto, hay una relación de interrelación, de modificación
mutua, entre el hombre y su sociedad. Esto es el eje de análisis de
la Psicología Social, esta reflexión sobre el sujeto inmerso en sus
relaciones sociales y que debe ser abordado en las distintas tramas
vinculares que son el escenario de su experiencia: los vínculos, los
grupos, las instituciones sociales y su comunidad.
En esa relación se despliega la problemática de la salud mental, en
tanto que esta consiste en una modalidad de la relación del sujeto
consigo mismo y con sus condiciones concretas de existencia y que
sintetizamos en nuestra concepción de salud al que nosotros llamamos
de Adaptación Activa: “El sujeto es sano en tanto aprehende la
realidad en una perspectiva integradora y tiene capacidad para
transformar esa realidad, transformándose a su vez a él mismo. Está
Activamente Adaptado en la medida en que mantiene un interjuego
mutuamente transformante con el medio” (Pichon Riviere).
Por ello nuestro hacer e indagación abarcará los dos polos de esta
relación. Desde el polo del sujeto, podríamos decir, sintetizando,
que nos interrogamos acerca del grado de integración, en sí y con
otros, la conciencia de sus conflictos y de las relaciones en las
que esta inmerso y es actor. Nos interrogaremos por su capacidad de
aprendizaje y creatividad, así como por su posibilidad de
reconocerse en su condición de productor, protagonista de la
historia.
Desde el polo de la sociedad indagaremos el destino que las
necesidades tienen en la misma; hasta qué punto aquéllas son
reconocidas o desconocidas, valorizadas o descalificadas; que sostén
y continencia ofrecen las relaciones sociales. Nos preguntaremos si
ese orden social favorece el aprendizaje o por el contrario
predominan en él las condiciones para la instalación de la pasividad
creando fracturas entre sujeto y realidad.
Pichon Riviere se replantea en 1967 una nueva Institución en la que
rompe con una concepción elitista de la ciencia y se plantea que la
Psicología Social, si es un instrumento de cambio social y de
transformación, tiene que ser accesible a todo aquel que este
interesado en los procesos institucionales, y vinculares y en
generar cambios en esos procesos. El único requisito para cursar es
tener un proyecto de vida donde la conciencia de vida, la
consciencia social y de cambio tengan un lugar dominante.
Nuestra Escuela aquí en Rosario, continúa este eje de investigación
trabajando en distintos ámbitos (grupal, familiar, institucional,
barrial, universitario) con el objetivo de brindar mayores
posibilidades de comprensión y de operación a quienes desarrollan su
tarea en grupos e instituciones y necesitan conocimientos e
instrumentos para la operación en estos ámbitos. También a quienes
estén interesados en la comprensión de la conducta de las personas,
y sus interrelaciones en distintas instancias de su experiencia
cotidiana.
La Psicología Social es una disciplina que investiga los procesos de
interacción, es decir la experiencia de los sujetos en los grupos,
las instituciones, en la organización social. Aporta conocimientos
sobre las personas y sus conductas, las formas de comunicación, los
vínculos familiares. En síntesis, todo lo que hace a las relaciones
cotidianas.
Antecedentes históricos de la Psicología Social
La Escuela de Psicología Social (Buenos Aires) viene desarrollando
sus actividades en la Argentina desde hace cuarenta años con la
estructura actual (formación en Psicología Social en el ámbito de la
educación no formal). Fue fundada por el Doctor Enrique Pichón
Rivière en 1967.
Como antecedente tuvo la Escuela de Psiquiatría Social en 1953, como
un postgrado de aquellos que se formaban como psicoterapeutas.
El Dr. Enrique Pichón Rivière fue una figura destacada en el campo
de la Psiquiatría, el Psicoanálisis y la Psicología Social. Su obra
y su propuesta formativa se extendieron en nuestro país y otros
países de América y Europa.
La metodología formativa se basó entonces, como lo hace hoy, en una
concepción didáctica centrada en la articulación entre la teoría y
la práctica, sustentada por una concepción psicológica y social de
los procesos de aprendizaje y conocimiento. La didáctica de la
Escuela puede se caracterizada como interdisciplinaria ya que tiende
a integrar los aportes de distintas prácticas y teorías. Esta
didáctica es grupal, en tanto el grupo opera como dispositivo de
intercambio, instrumentación e instrumento de producción.
Desde esta concepción los objetivos de formación, su metodología, la
relación docente-alumno, la forma y el contenido de la enseñanza, la
teoría y la práctica están sujetos a una investigación y
problematización permanentes para responder a los nuevos
interrogantes que se van suscitando.
El objetivo originario de la formación en de la Escuela se fue
ampliando a partir de las experiencias realizadas y ampliándose a
“todos aquellos que por su inserción social, deban operar con
grupos”.
El rol emergente de esta formación es el de un operador en tareas de
desarrollo social y en el campo de la promoción de la salud. Los
ámbitos de inserción de este operador son los grupos, las
organizaciones y los distintos espacios comunitarios.
El diseño de este nuevo rol, conduce a Enrique Pichón Rivière en
1967 a un replanteo institucional. La Escuela de Psiquiatría Social
se transforma en escuela de Psicología Social, incorporándose al
área de la dirección de la Escuela a la Prof. Ana P. de Quiroga. La
formación se abre así a todos aquellos que, sean cuales fueren sus
estudios previos y formación, se interesen en realizar un
aprendizaje centrado en los procesos de interacción y el análisis
del proceso social, particularmente en lo que hace a la relación
entre estructura social y subjetividad. La Escuela en esta nueva
innovación incluyó requisitos de admisión específicos en cuanto a la
aptitud y actitud para la tarea de la Psicología Social
independientemente de la posesión o no de un título de grado. Estos
requisitos se complejizan progresivamente en el desarrollo de la
carrera. En ese período histórico alcanza un gran auge la educación
no formal y los procesos formativos de estas características se
instalan, no solo en nuestro país sino también en algunos centros
educativos de Europa, particularmente en el área de Psicología y
Ciencias Sociales.
En la década del ´90, la demanda de la comunidad permitió llevar la
formación de Psicología Social a la modalidad de carrera terciaria.
Provocando en las Escuelas un nuevo desafío en su estructura y
formación del Rol. Bajo esta modalidad los requisitos para cursar
son más específicos y la modalidad de trabajo se complejizó, pero
siempre manteniendo las bases formativas-prácticas para el
aprendizaje del rol.
¿Cómo son
las Escuela de Psicología Social Pichonianas hoy?
Las Escuelas de Psicología Social Pichonianas se definen como una
institución formativa en el análisis e intervención en los procesos
de interrelación personal lo que implica indagación y operación en
el campo de lo vincular, lo grupal, las organizaciones y la
comunidad, siempre desde el eje del desarrollo social y la promoción
de salud. Por "Institución Formativa" entendemos una comunidad
comprometida en un permanente proceso de aprendizaje, en cuya tarea
convergen tres aspectos del conocimiento:
1) la investigación activa en un sector de lo real,
2) la elaboración y desarrollo de un modelo teórico-técnico y
3) la instrumentación, realizada a partir de la experiencia y
el trabajo de dicho modelo. Esta convergencia se plantea en función
de operar en el sector de lo real que constituye el campo de la
Psicología Social.
La Psicologia Social en Rosario
Facultad de Psicología -
Universidad Nacional de Rosario - Cátedra Libre “Dr. Enrique Pichon
Rivière”
Presentación y apertura de la cátedra.
“El ver a los compañeros del panel, a los invitados, me ha
evocado un cuadro realmente atractivo y conmovedor que recuerda mi
experiencia en Rosario. Pero también está lo formal, y en este
sentido quiero agradecer a los organizadores de esta cátedra libre.
Agradecer también la invitación a compartir este momento
fundacional. Momento que no es sólo un inicio de la nueva etapa de
la corriente Pichón Rivière en Rosario, sino un salto cualitativo en
la tarea que ustedes han realizado: que es también un trabajo
sostenido y profundamente comprometido.
Combiné con mis colegas, que no iba a traer un trabajo de
contenidos, que no era el momento para un trabajo de naturaleza
conceptual; pero que sí era importante para mí contarles algunas
cosas.
En primer lugar, quiero hablarles de la significación que esta
ciudad, Rosario, ha tenido en la vida y la obra de Pichón Rivière.
Aquí inició sus estudios de Medicina que continuó en la Universidad
de Buenos Aires, y conoció por primera vez la vida de una gran
ciudad, de esa puerta al mundo que era Rosario en la década del 20 y
30. Pichón mantuvo lazos con importantes psiquiatras rosarinos, así
como con varios artistas de esta ciudad tan fecunda. Y fueron muchos
los terapeutas de Rosario que hicieron su formación en la Escuela de
Psiquiatría Social, inicialmente, y también en la de Psicología
Social. Muchos de ellos compañeros míos. Con lo cual, Rosario ha
marcado un hito en el desarrollo y la práctica en la elaboración de
Pichón en lo que hace a su concepción de los grupos operativos. Me
refiero a esta auténtica intervención comunitaria como fue la
experiencia rosario en el año 1958, de la que fue integrante, como
lo comentó hoy, el Decano de esta Facultad: otra figura de la
psicología, como es el doctor Ovide Menin. Lo procesado a partir de
esta experiencia que convocó al más variado público, por ejemplo:
estudiantes de distintas carreras, boxeadores, corredores de
seguros, psiquiatras, investigadores sociales; una gran
heterogeneidad. Y esto ha contribuido de una manera excepcional a la
construcción de un instrumento con el que hoy tanto se trabaja en
distintos lugares de la Argentina como en otros países de América y
de Europa. Pero hubo otras experiencias en Rosario que son las que a
mí me han aparecido hoy. Recuerdo una en la que participé en la
década del 60 que tuvo sede en el Hospital Español y dio lugar a la
creación de una escuela. Lo que luego perdió contacto con Pichón y
con la escuela de Buenos Aires, pero que dejó una huella, una
formación que sería retomada más tarde en 1978 en plena dictadura,
muy poco tiempo después de la muerte de Pichón, lo que aquí en
Rosario significó el interés por el pensamiento pichoniano movilizó
a muchísimas personas, sin duda no tantas como las que hoy están
aquí, pero sí a más de un centenar al que implicase un ejemplo
acumulativo del trabajo grupal y en el año 1978, al implicarse a
aquello que estaba puesto bajo sospecha y que estaba condenado como
subversivo por la dictadura, y que a la vez era tan necesitado por
tantos, tan anhelado como espacio, para romper el silencio y para
romper la fragmentación que se intentaba imponer por la fuerza más
brutal del poder destructivo, que se oponía a esta búsqueda para
construir colectivamente salud mental y conocimiento.
Esta experiencia dio nuevamente lugar a la apertura de una formación
en psicología social, en el instituto rosarino de estudios psico-sociales,
y algunos de sus primeros integrantes son hoy los fundadores de esta
cátedra.
A partir de entonces, de los miembros de esta institución, la
psicología social se instaló para quedarse en la ciudad de Rosario,
tomando también San Lorenzo, Santa Fe y Paraná.
El pensamiento de Pichón Rivière, la corriente que él planteaba, en
gran medida por las características históricas de la formación del
psicoanálisis y de la psicología en general, se desplegó por un
largo tiempo fuera del ámbito universitario; la formación de la
asociación psicoanalítica, la formación de la escuela sistémica, las
distintas formaciones estaban por fuera de la universidad. Estoy
hablando de la década del 60. Se dieron algunas esporádicas
presencias, particularmente en la Universidad de Bs. As. Con
discípulos como José Bleger y Fernando Ulloa o como se ha dicho
aquí, también se dictaban antes del 76 en esta facultad.
Cuando se dio el retorno a la vida institucional, el gran desafío
que encaramos no fue el crecimiento, porque el crecimiento se daba
constantemente en esta línea de pensamiento, sino que el desafío era
poder incluir esta línea, esta concepción psicológica, en la
formación universitaria. Porque es en la Universidad, y
particularmente en las Universidades Nacionales, en donde estudia el
grueso de la población.
En este sentido, la lucha por entrar a la Universidad, a una
Universidad que de ninguna manera era la que habíamos conocido unos
años atrás. Debemos mencionar la labor de la licenciada Josefina
Racedo, tanto en la cátedra de Psicología Social, como en la
maestría de Psicología Social que actualmente dictamos, ambas en la
facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Tucumán. Y este
pensamiento tiene presencia también en la Universidad Nacional de
Entre Ríos, en la maestría de salud Mental, dirigida por Juan Carlos
Roquel, también participante de aquel retorno en el 78, y de la que
forma parte un equipo de psicólogos rosarinos, entre ellos la
Licenciada Lucia Berttolano: Secretaria Académica de esta
institución.
En esta Facultad se está inaugurando esta cátedra, y sin duda va a
hacer significativos aportes a la formación de quienes se acerquen a
ella, al situar la problemática del conocimiento en psicología en
términos de análisis de la relación dialéctica y fundante entre el
orden socio-histórico y la subjetividad.
En este sentido, desde los aportes, puedo afirmar en mi experiencia
como docente universitaria, particularmente la experiencia en las
maestrías que me ha permitido recoger con insistencia la información
de nuestros alumnos de pos-grado. Y esto es lo que me dicen con
mucha frecuencia: esta teoría, la de Pichón Rivière, es un
instrumento imprescindible para trabajar y me abre nuevas
perspectivas. Esto está ligado a un hecho promisorio, muy bueno: el
campo de intervención de los psicólogos se ha ampliado enormemente,
y desde la identificación con el modelo médico y con el modelo de
consultorio, del encierro del consultorio; a lo que hoy puede ser
convocados psicólogos, se ha modificado profundamente. No sé si
ustedes, por la edad de la mayoría, pueden saber lo que es ese salto
cualitativo y esa posibilidad de crecimiento profesional y de
inserción profesional. Entonces lo que nos dicen nuestros alumnos
es: esto nos abre nuevas perspectivas, nos da herramientas concretas
para trabajar en la complejidad de nuevos campos de trabajo así como
campos psicoterapéuticos. Y aparece entonces un reclamo que es: “qué
pena que esto no lo hayamos podido ver en el pre-grado”. Esta es una
posibilidad.
No dudo que en esta cátedra, que como anticipamos vamos a participar
varios de los que estamos aquí presentes, y Josefina, etc. va a ser
otra vía creativa y productiva para la generación de estos
instrumentos y en este posicionamiento necesario y…. en la tarea
psicología.” Ana P. de Quiroga.
¿Por qué
estudiar Psicología Social?
La experiencia de miles de estudiantes que han egresado y los que se
forman en Psicología Social en esta institución y en distintas
escuelas (de la corriente pichoniana) de nuestro país, nos muestran
que es un saber necesitado en la sociedad actual. ¿Por qué? Porque
aporta instrumentos para una mejor comprensión de las conductas
humanas en distintas circunstancias. Esa comprensión de la conducta,
de los sujetos, de las relaciones grupales, familiares,
institucionales y sociales es un requerimiento que surge en
distintos planos de nuestra vida cotidiana, en lo laboral, en lo
familiar y en nuestra condición de ciudadanos, habitantes de un
país, y una ciudad.
La formación en esta Escuela de Psicología Social, está sustentada
desde el marco teórico que elabora el Dr. Enrique Pichón-Rivière
sobre una determinada concepción del sujeto:
“Entiendo al hombre como un ser de necesidades que solo se
satisfacen socialmente, en relaciones que lo determinan. Nada hay en
él que no sea resultante de la interacción entre individuo, grupos y
clases. Entiendo al hombre como configurándose en una actividad
transformadora, en relación dialéctica mutuamente modificante con el
mundo, que se da siempre a su experiencia como mundo social, es
decir, entretejido de vínculos y relaciones sociales. Esa relación
dialéctica tiene su motor en la necesidad. La elaboración de un
criterio de salud, al que nosotros llamamos de adaptación activa o
aprendizaje, significa el análisis de las formas que reviste la
relación del sujeto con el mundo, la indagación de las formas de esa
relación constitutiva de la subjetividad. El sujeto es sano en tanto
aprehende la realidad en una perspectiva integradora y tiene
capacidad para transformar esa realidad, transformándose a su vez él
mismo. Está Activamente Adaptado en la medida en que mantiene un
interjuego dialéctico con el medio”.
En el campo de las ciencias sociales dada la índole de su objeto
subyace una concepción del hombre, una hipótesis acerca de la
esencia y el origen de un conjunto de procesos que remiten al orden
histórico-social, el orden de la cultura, orden simbólico,
específicamente humano.
Es a partir de la práctica, desde la formación del rol y desde este
lugar teórico que se puede abordar las leyes que darán cuenta de los
procesos del sector de la realidad que se pretende conocer y
transformar.
El intento y desafío de dar cuenta de los fenómenos implicará el
abordaje de la complejidad de las relaciones y sus determinaciones.
El rol del investigador, del operador técnico, en tanto ser social
se sitúa en su práctica desde el interior de un sistema social de
representaciones que tiene sus condiciones de producción en el
complejo de relaciones sociales que constituyen el contexto de la
tarea. Es situarse desde los órdenes natural, social e histórico que
convergen en el hombre.
Esta concepción opera como perspectiva de abordaje y comprensión.
|